Karate en las mujeres

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El karate aporta a tu organismo múltiples ventajas que hacen de este algo más que una simple práctica física: es un arte. Y es que no olvidemos que, como arte marcial que es, sus beneficios provienen de la sabiduría oriental y trascienden la frontera física para aterrizar sobre la emocional. Y las mujeres no escapan a su influencia.

La mayoría de las mujeres piensan que practicar Karate-do es sinónimo de brutalidad y pérdida de feminidad. Esto es totalmente erróneo, aunque, la incorporación de la mujer en el karate ha sido lenta son las niñas las que más numerosamente pueblan los dojos, demostrando rápidamente sus facilidades físicas en cuanto a elasticidad y trabajo en equipo. Aplicadas en todo momento, ejemplos en actitud, sumamente atentas y prontas a demostrar que lo pueden hacer incluso mejor que sus compañeros.

En la cultura china, japonesa, etc., existe un concepto llamado “Yin-Yang” esto se interpreta como “La ley de los opuestos que coexisten y se complementan entre sí”, esta es una ley natural con la cual convivimos toda nuestra vida: el día y la noche, lo dulce y lo amargo son algunos ejemplos de esto. En este sentido, la mujer que practica Karate desarrolla, entre muchas otras cosas, una mayor fuerza física, sin que signifique perder los atributos naturales femeninos, por el contrario los potencia, como puede ser la delicadeza o hasta la misma y famosa intuición femenina.

Los beneficios, para toda mujer karateka, son similares a los de los hombres, así, con el entrenamiento la mujer que practica con el tiempo experimenta cambios a nivel físico, obteniendo un cuerpo más estilizado, fuerte y saludable, además de afianzar una personalidad integra y segura delante de cualquier eventualidad cotidiana o amenaza por violencia de género.

Otros beneficios:

Relajación: ayuda a asimilar la relajación como algo propio a lo que no ha de dedicar esfuerzos, ya que la concentración en los movimientos hace posible que asimile esa relajación como algo propio y natural que ayuda a despejar su mente y disipa sus miedos (equilibrio interno).

Control de la mente: aporta grandísimas dosis de energía que refuerzan la autoconfianza. La concentración que ejerce la mujer para controlar su cuerpo y sacar partido a la práctica es un buen estímulo que puede aprovechar para otras facetas de su vida: estudios, trabajo, vida en pareja, etc.

Agilidad: El Karate, por sus movimientos rápidos pero compensados, ayuda al cuerpo a adquirir flexibilidad y fuerza, ingredientes necesarios para estar en forma y capaz de afrontar ejercicios que requieren ritmo vital y mucha disposición.

Respeto: Aunque a simple vista pueda parecer lo contrario, el karate es una buena técnica para educar a los más jóvenes en el civismo y la tolerancia. Aunque su modalidad llamada de “combate” pueda resultar algo más agresiva, lo cierto es que en ningún momento existe en el ataque la intención de dañar al compañero.

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